El sol del 7D viene asomando.
Pronosticadores, agoreros, apostadores de catástrofes, sembradores de
sombras, difusores del miedo, a todos digo: elaboren sus hipótesis, no
compito en ese espacio.
La Ley de Medios reclama un abordaje que, por el momento, pocos transitan: los niveles de calidad profesional.
Suponiendo que, como en cualquier democracia que se precie, la ley está
para ser cumplida, deberían generarse un sinfín de puestos de trabajo.
El futuro, con el antecedente presente, no es muy alentador.
Una editorial acaba de despedir a 21 trabajadores. Entre otros
argumentos, se desprendió de fotógrafos y editores porque el mundo
moderno, a través de las redes sociales, abarata la toma de imágenes. En
buen castellano, para qué pagarle a un fotógrafo si un amigo de un
primo de una vecina va a mandar por celular el retrato de un choque.
Un diario prohíbe la vida sindical en su redacción: desconoce el
artículo 14 de la Constitución Nacional. Ese mismo diario forma parte de
ADEPA, la Cámara que reúne a los representantes del sector de prensa
gráfica. ADEPA, después de una década de no sentarse a la mesa con los
sindicatos, termina acordando una paritaria. Todos los diarios cumplen y
pagan el aumento resuelto por consenso. Todos los diarios, menos uno.
Un canal de televisión despide a un trabajador cuando pretendía
participar de una elección de delegados. El canal desconoce cinco fallos
judiciales que obligan a reincorporar al trabajador. Cuatro años
después (cuatro años en que el trabajador y su familia no cobró su
salario), el diario acata el fallo y reincorpora al despedido. Pero le
retiene tareas, lo aisla, le impone una jornada de 6 horas (recortándole
su sueldo) y lo vigila permanentemente con personal de seguridad
privada.
Un grupo editorial no realiza aportes patronales que marca la ley. Paga
los sueldos, sí, pero no deposita las retenciones. Cuando el trabajador
quiera jubilarse, notará con sorpresa un agujero negro en su historia
previsional.
El Convenio Colectivo de Prensa está vigente y tiene fuerza de ley.
Burlando esta ley, burlando cualquier ley, toda defensa de la libertad
de prensa es de una hipocresía criminal. Ojalá el 7D establezca los
cimientos para tener empleos dignos.
Ojalá, el 6D, el 8D y todos los días por venir, los periodistas podamos
recuperar la conciencia social para defender nuestros derechos, los
derechos laborales de todos, hermanados en el trabajador. Y entonces sí,
cantar con Atahualpa: Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo
contar, y una hermana muy hermosa que se llama Libertad.
http://www.diegopietrafesa.com.ar/mistextos_detalle.php?id=77